La chica de la tarta de arándanos

Hace un tiempo, Olivia me contactó a través de una de mis páginas de fotografía. Su mensaje hablaba de una de las cosas que más me gusta en el mundo, la lectura.

Me contó que había escrito un libro, y estaba buscando lectores para que le dieran su opinión. En el mensaje incluía un video promocional para que supiéramos un poco por donde iban los tiros, y nos fuéramos metiendo en la historia.

Como no podía ser de otra manera, acepté. Los que me conocéis ( y algunos que no) sabéis que me encanta leer. Que devoro todo tipo de literatura, desde poesía hasta género policiaco, pasando por uno de mis géneros preferidos: La literatura catalogada como romántica y/o erótica. Ya sabemos que estas cosas siguen siendo un “Tabú” reconocerlas, porque enseguida te catalogan. Pues yo lo grito a los cuatro vientos, vaya.

Y sí, he leido 50 sombras de grey (que seguro que es lo que os estáis preguntando la mitad de los que habéis llegado a este párrafo)

Y si, soy muy fan.

Pero no os equivoqueis, no me gusta por porque tenga una “métrica exquisita”  o sea una gran “calidad de historia”. Me gusta, porque yo llevo leyendo literatura con tintes eróticos desde bien pequeñita, y me parece que este libro, en concreto, ha contribuido a “normalizar el género” para que llegue a más gente. Los lectores, ya pueden ir tranquilos en el metro leyendo cualquier cosa de este tipo sin tapar las portadas con papeles de colores. Tambíen, porque me gusta tanto lo banal como lo profundo. Cuando leo, no siempre busco la mayor obra de arte del mundo. Busco, creo que como todo hijo de vecino, entretenerme. Y en otras ocasiones, extasiarme. No busco siempre el mismo tipo de lectura por el mismo motivo por el que no tengo siempre el mísmo estado de ánimo.

Y ya, que me pongo a debatir yo sola y no paro. Y este tema da para largo.

Después de que Olivia me facilitara su libro (que podéis descargar desde este enlace) me puse manos a la obra. Ya, con el video promocional se me había ocurrido multitud de ideas para hacer una foto sobre él, pero esperé pacientemente a bocetar mientras iba avanzando en la historia.

Una de las cosas que más me ha gustado ha sido la música. Y diréis, que dice esta loca, ahora de música, si estaba hablando de un libro. Pues bien, resulta que en la historia aparecen multitud de canciones(que suenan de fondo en una cafetería, que pone la misma protagonista de la historia…) y irlas escuchando mientras lees la historia, pinchando en el título dentro del pdf, cada vez que mencionen una canción. También, ha creado una lista de reproducción en Spotify, y otra en Youtube.

Como me prometí hacerlo requetebien y leer el libro a medida que iba escuchando las canciones de fondo cuanto tocara, he tardado más de lo previsto, ya que tenía que hacerlo desde el ordenador.

Me leí más o menos la mitad del libro en una tarde (si es que cuando me pongo a leer, se me va el santo al cielo) y empecé a bocetar. Lo primero que se me vino a la mente, era retratar un dilema, el dilema que tenemos cuando se nos divide el corazón. Pero no solo hablo del sentido “amoroso” si no del profesional. ¿Cuantas cosas estarías dispuest@ a dejar atrás por cumplir un sueño?

Processed with VSCO

De acuerdo, no se dibujar manos todavía. Y por lo que podéis ver, tampoco caras. Pero yo me entiendo :’)

Preparar los elementos de la foto fue divertidísimo. Quería Necesitaba  una tarta. Una tarta enorme. Y mermelada de arándanos, para pringar todo. Como hacer postres es otra de las cosas por las que amo la vida, me puse a ello, dispuesta a llenar de harina toda la cocina.

Pringamos todo, como era de esperar. Pero la tarta salió muy bien, y la foto, también 🙂

Así que no os hago esperar más y os la enseño.

El título es, también, un guiño a la película que lleva el mismo nombre. Película que estuvo dando vueltas en mi cabeza desde que leí el título del libro, por este diálogo en concreto:
“-Al final de cada noche la tarta de queso y el pastel de manzana siempre se acaban. […] Pero siempre queda una tarta de arándanos sin tocar.
– ¿Y qué hay de malo en la tarta de arándanos?
-No tiene nada de malo, solo que la gente elige otras cosas. No puedes culpar a la tarta de arándanos, simplemente nadie la quiere.
-Entonces, ¿por qué las sigues haciendo?
-Bueno, siempre tengo una,
por si acaso apareces […]”
¡Espero que os haya gustado! Volveré, pronto, con más aventuras fotográficas. Y si el destino quiere, con un carrete de la Afga que guarda muchos misterios aún sin revelar.
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Un comentario en “La chica de la tarta de arándanos

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